Por qué tu sanación puede alejar a algunas personas (y por qué es una buena señal)
Cuando sanas y tus relaciones cambian: el precio invisible de la coherencia interna.
Durante tu proceso de transformación, no te alarmes si sientes que te vas quedando solo, porque algunas de tus relaciones interpersonales entran en conflicto, se distancian o simplemente se van desvaneciendo. Podría ser otro indicio de que estás sanando y entrando en coherencia contigo mismo.
Tu sanación puede llegar a aterrorizar no solo a tus vínculos tóxicos, sino también a quienes te aman, pero que solamente te conocieron herido: inseguro, reactivo y vulnerable al miedo, la culpa, el resentimiento, etc.
Es obvio y esperable que tu nueva identidad y coherencia interna resulten una abierta amenaza para los narcisistas y para quienes se aprovechaban de tus heridas, de tu falta de límites y de tu fragilidad para manipularte y explotarte.
Lo que muchas veces no entendemos es que nuestra transformación también puede asustar a quienes verdaderamente nos aman, pero que hasta ahora solo nos conocían heridos y vulnerables al miedo, la culpa, la vergüenza o el resentimiento.
¿Pero porque nuestro cambio podría asustar tanto a los demás?
Desde una perspectiva energética todos vivimos en una red de información interconectada donde nos influenciamos unos a otros permanentemente a través de nuestras ideas, pensamientos, emociones y proyecciones subconscientes.
Aquellos que solo te conocieron cuando estabas roto y desintegrado por el miedo han construido su propia identidad basándose, en parte, en tu debilidad. Si tú eras el débil, ellos podían sentirse fuertes. Si estabas perdido o inestable, podían permitirse sentirse más estables y conformarse con sus propios desencuentros.
Pero cuando tu campo energético deja de ser caótico y ruidoso porque empieza a vibrar en coherencia, destruyes el espejo donde muchas de tus relaciones se reflejaban. Tu sanación deja de ser un proceso privado para convertirse en un acto de insurgencia dentro de tus vínculos.
Al elevar tu frecuencia y dejar de alimentar los viejos patrones de codependencia, tu luz ilumina la sombra que otros no estaban dispuestos a ver. Tu cambio demuestra que el suyo también es posible, eliminando toda excusa para seguir eligiendo el estancamiento.
Cuando sientas que las personas que más amas no pueden apoyar tu crecimiento e incluso se resisten a él, entiende que no lo hacen por falta de amor hacia ti, sino por miedo. Miedo a perder a tu versión herida que era más controlable y predecible.
Cuando estás herido, tu cerebro emite un campo energético poroso y de baja coherencia, permitiendo que las proyecciones ajenas penetren y moldeen tu identidad y tu realidad. Esto crea dinámicas relacionales donde otras personas saben, de forma subconsciente, qué botones apretar para obtener respuestas previsibles.
Pero cuando comenzamos a cambiar nuestros patrones neuronales y logramos mayor sincronización y coherencia hemisférica cerebral, esa porosidad desaparece. Nuestro campo energético se densifica, dejando de ser receptores pasivos para empezar a emitir una frecuencia más coherente, elevada, libre y soberana, con el potencial de crear una nueva realidad.
Sucede entonces lo que Jacobo Grinberg llamaba la expansión de la banda sintérgica: la capacidad de procesar niveles de información y conciencia más sutiles, que inevitablemente nos desconectan de las frecuencias familiares de conflicto que hasta entonces veníamos sosteniendo.
Este quiebre en la frecuencia energética de nuestras relaciones, al principio, incomoda a los demás. Muchos intentarán arrastrarnos de vuelta usando chantaje emocional o recordándonos nuestros viejos errores. Podrán acusarnos de “egoístas” o “soberbios”, diciendo que hemos “cambiado” como si fuera una traición, cuando en realidad es nuestra mayor victoria.
Aun sin confrontarlos, nuestro nuevo estado de paz, estabilidad y coherencia energética actúa como un catalizador cuántico en las viejas relaciones, que ahora se ven forzadas a tomar una decisión: elevar su propia frecuencia para resonar contigo o alejarse cuando la disonancia vibratoria resulta demasiado grande.
Muchos de los vínculos que consideramos profundos se sostienen en nuestras heridas. Cuando una de las partes sana, aquello que los atrajo energéticamente se transforma, y si la relación no tiene una base sólida de amor real y expansión, se desintegra.
Cuando veas a familiares y amigos distanciarse o desaparecer, no los culpes. Comprende que su estructura neuronal puede no ser lo suficientemente flexible para procesar la magnitud de tu nuevo campo de conciencia.
Necesitas aceptar que, para algunas personas, el éxito de tu proceso será completamente incomprensible e incluso interpretado como arrogancia. Te convertirás en el villano de la historia para quienes no están dispuestos a sanar o expandirse contigo.
Superar el juicio y practicar el desapego es un precio alto que pocos estamos dispuestos a pagar, especialmente si fuimos codependientes gran parte de nuestra vida.
Sin embargo, este es el portal al salto cuántico que estamos buscando: el camino hacia la verdadera soberanía, la libertad, el amor auténtico y la felicidad.
Tu campo de conciencia es una herramienta de ingeniería interna. Si permites que la mirada empequeñecedora de los demás siga condicionándote, tu campo energético y tu coherencia interna se debilitarán.
Pero si te vuelves impermeable a las expectativas ajenas y fortaleces tu sincronización neuronal en coherencia, comenzarás a notar cómo el mundo exterior empieza, poco a poco, a moldearse a tu favor.
Las personas más saludables se adaptarán, superando sus propios desafíos para resonar con tu frecuencia. Nuevas personas aparecerán en tu vida, alineadas energéticamente con tu nuevo estado de conciencia.
Aquellos que antes te aterraban perderán su poder. Dejarás de permitir que otros o las circunstancias te definan, porque habrás dejado de ser el satélite de los demás para convertirte en tu propio sol.
Y entonces comprenderás que dejar de esconder tu luz y permitirte brillar —aunque encandile a quienes viven en la mediocridad— es, en realidad, uno de los actos de amor más grandes que puedes ofrecerle a la humanidad. Porque al elevarte, inspiras a otros a hacer lo mismo.
Tu transformación no te deja solo: te devuelve a ti
Si no quieres transitar tu proceso de sanación en soledad y sientes el llamado a rodearte de personas conscientes que respeten tu evolución, puedes conocer más sobre nuestros espacios de acompañamiento abajo:



