¿Qué son las Practicas Somáticas?
Cargamos en nuestros tejidos, una historia de dolor que no necesitamos seguir viviendo. Las prácticas somáticas son enfoques terapéuticos que integran la mente y el cuerpo para promover la sanación y el equilibrio emocional. Se basan en la premisa de que el cuerpo almacena memorias de experiencias dolorosas intercelularmente que debemos aprender a liberar para que no se expresen en afecciones físicas y patrones tóxicos de comportamiento.
Estas prácticas se centran en la conciencia corporal, ayudando a identificar y liberar bloqueos emocionales y patrones tóxicos de pensamiento que se podrían expresan físicamente como tensiones y dolores musculares, síntomas físicos y enfermedades, insomnio, ansiedad, fobias, desequilibrios emocionales, etc.
El término «somático» proviene del griego «soma», que significa cuerpo, y enfatiza la importancia de dar lugar a las sensaciones físicas para llegar al subconsciente, a los patrones de emociones y pensamientos que se esconden detrás de las molestias físicas.
En el antiguo Egipto y en tradiciones tántricas se consideraba a la fascia, nuestro tejido conectivo, como un canal de transmutación. Un lugar donde lo que el alma no podía procesar, quedaba atrapado hasta que pudiera ser liberado a través del cuerpo.
Pero estas creencias no eran simbólicas o meramente místicas, sino verdadero conocimiento aplicado de la materia, la energía y el cuerpo humano.
La epigenética moderna nos demuestra como el trauma influye en la expresión genética y puede transmitirse a través de generaciones. No como memorias que puedan recordarse, sino como patrones de respuesta automática del modo supervivencia que heredamos por quedar impregnado en el sistema nervioso de nuestros antepasados.
Algunas técnicas utilizadas en las prácticas somáticas incluyen;
- Pranayamas o ejercicios de respiración consciente para regular y equilibrar el sistema nervioso
- movimientos corporales suaves o expresivos como ejercicios bioenergéticos, posturas o asanas de yoga, biodanza, el tai chi, etc.
- técnicas de liberación emocional como el tapping que combina toques en puntos específicos del cuerpo con afirmaciones
- terapia de contacto físico consciente, masajes terapéuticos como el shiatsu, terapia craneosacral, la acupuntura, etc.
- Meditaciones guiadas de atención plena combinada con visualizaciones para conectar emociones con sensaciones físicas.
Estas prácticas buscan no solo aliviar síntomas, sino llegar al origen de los problemas, que generalmente se encuentra en nuestro subconsciente, donde se alojan memorias dolorosas sufridas en nuestro pasado aunque no las podamos ni querramos recordar.
Evitamos sentir emociones desagradables como el miedo, la culpa, la verguenza o la ira, porque provocan dolor y esta comprobado que el dolor emocional y el físico comparten circuitos neurológicos similares. Nuestro cerebro esta disenado para evitar el dolor y buscar el placer inmediato, por lo que para poder procesar esas emociones y liberar esos bloqueos, debemos intencionalmente aceptar y sentir el dolor, en lugar de luchar contra él o negarlo.
Eso permite que el proceso para superar el trauma avance y se complete, en lugar de quedarse estancado en una respuesta de supervivencia, tal como la huida, paralisis o el ataque.
Las practicas que usan el cuerpo nos permiten acceder a estas memorias de manera mas directa que a través de la terapia hablada, logrando procesar esas emociones con mayor facilidad y rapidez. A la vez, expandimos el entendimiento de nosotros mismos y de otras personas, lo que permite un cambio de perspectiva hacia una visión mas amplia y elevada que posibilita la integración de esas experiencias dolorosas desde la compasión y conciencia.
Por eso, estas practicas promueven el autoconocimiento profundo, una mayor conexión con la inteligencia del propio cuerpo y con el entorno. Al trabajar con el cuerpo somáticamente, fomentamos la conciencia física, mental y emocional posibilitando transformaciones profundas en nosotros mismos, facilitando la sanación de traumas de forma permanente y la auto regulación emocional.
El enfoque somático además, nos permite desbloquear el cuerpo de la energía que estaba atrapada en forma de heridas emocionales subconscientes. Al hacerlo, posibilita recalibrar nuestros centros energéticos, logrando mayor fluidez y revitalización en nuestros tejidos. Esa nueva disponibilidad energética renueva también nuestra motivación, mejora nuestra concentración y creatividad, lo que podemos aprovechar para enfocarla en el logro de nuestras metas y la expansión de todo nuestro potencial.
«El trauma no reside en el evento externo que induce al dolor físico o emocional, sino en la respuesta del sistema nervioso a ese evento.». – Peter Levine
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